• Alison B.

SER DUEÑO DE TU NECESIDAD DE ALGUIEN


Hace algún tiempo observaba cómo reaccionaba cuando alguien me decía "estás necesitada".

Lo que me llamó la atención fue la reacción emocional que desencadenó en mí.

Quería gritar

"¡NO NECESITO A NADIE! ME VA MUY BIEN SOLA".

Peor aún, cuando me decían que tal o cual persona lo veía en mí, me daba mucha rabia, y me preguntaba cómo podían venir personas que no podían tener una relación sana y estable, ni con ellos mismos ni con otra persona, a emitir un juicio.

Al observar esta reacción, empecé a pensar que algo andaba mal, y empecé a observar lo que llevamos años escuchando en el ámbito espiritual o de desarrollo personal (por cierto, ya escribí un artículo similar hace un año, hablando de la evolución, del desarrollo personal, hacia el desarrollo relacional).

El desarrollo personal, ha llevado en mi opinión a mucho individualismo y egoísmo, un paso necesario en cada uno para encontrar su propio poder, para pensar en sí mismo, para volver al centro, para desprenderse de la sujeción del mundo exterior y de la mirada de los demás.

En este extremo hemos llegado a un punto en el que hemos alcanzado este orgullo, para poder decir "estoy bien sola" como un grial, o una meta a alcanzar.

Como en cualquier movimiento de aprendizaje, parece que experimentamos un extremo y luego el otro antes de volver al centro.

Un centro entre la dependencia y la independencia.

Cuando era adolescente, cuántas veces les dije a mis padres "no os necesito" "soy independiente"... pues hoy puedo decirlo, les necesito, y necesito su amor.

Lo mismo ocurre con todas mis relaciones. Por miedo, he creado un sistema de protección inconsciente, para no necesitar a nadie, por miedo a estar en deuda, por miedo a que un día alguien me diga "mira lo que he hecho por ti". Siempre fue más fácil dejar que los demás me necesitaran, me dejaba en una posición de fuerza, evitando estar en deuda.

Lo curioso es que la vida siempre te lleva por delante, viviendo los dramas necesarios para nuestro aprendizaje. Hace poco, empecé a abrirme a recibir y necesitar al otro, por ejemplo, estaba usando el coche de un amigo, me di cuenta de que estaba usando este coche con miedo, con miedo a que en algún momento este amigo me reprochara, o que me sintiera obligada a hacer algo por él a cambio, habíamos llegado a un acuerdo, y yo estaba pagando la gasolina del coche, y como siempre atraemos nuestros miedos, desencadené una situación, o me enfrenté a las palabras exactas que temía escuchar.

Entre el miedo y el amor? ¿qué elegimos? En ese momento reaccioné con miedo, cerrándome a esta amistad, diciéndome que no necesito a nadie, que la próxima vez iré a alquilar un coche. Cuando repienso esta situación, veo que forma parte de un proceso mucho más profundo, aceptando recibir sin miedo, y dejando de considerar mi necesidad del otro como una debilidad. Impidiéndome crear una conexión real con las personas que me rodean, por miedo al rechazo, al juicio, a la traición.

Necesito a alguien en mi vida

Lo que me llevó a una profunda realización personal, y cómo siempre me protegí, queriendo demostrar que podía hacerlo sola.

Pide y el cielo te ayudará

Pide y recibe...

Necesito aire

Necesito agua

Necesito comida

Necesito amor

Necesito amigos

Necesito un hombre en mi vida...

Por qué "necesitar" algo o a alguien sonó como algo anormal, o malo a mis oídos durante tanto tiempo. ¿Tenemos necesidades primarias? El amor es una de esas necesidades primarias.

Durante tanto tiempo me he empecinado en decirle a todo el mundo que me iba muy bien sola, parece que creaba mi realidad a partir de las palabras que decía, ¿en qué momento podemos dejar espacio para una persona en nuestra vida, si nos pasamos el tiempo diciéndole al universo que queremos estar solos?

La mente pone en marcha tantas estrategias, cada una más refinada que la otra, para protegernos.

Prefiero morir que revivir lo que ya he vivido

Las heridas y los sufrimientos por los que hemos pasado nos han empujado a construir barreras y a rechazar partes de nosotros mismos. Hoy veo que la parte de mí que necesita afecto, esa parte de mí que está enamorada, que cree en el amor, que cree que es posible una relación armoniosa, esa parte de mí que es ingenua, inocente, creo que es una de las partes más hermosas de mí.

Así que sí, necesito a otros, y necesito un hombre en mi vida. Si tienes hambre y rechazas esa necesidad, acabarás dándote un atracón en algún momento. Así que si rechazas tu necesidad de amor, es muy posible que se convierta en una babosa dependencia emocional.

Poseer, reconocer esta necesidad, es una clave profunda para poder manifestarla. Poder vivir un amor romántico sincero, y unas relaciones sanas con todos los que nos rodean, reconociendo que necesitamos a los demás, tanto como ellos nos necesitan a nosotros.





In lak’esh

(Saludo maya: Soy otro tú)

Alison Sarah - Guerrero magnético amarillo

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